MANIFIESTO

Libertad es poder comerte una alitas de pollo de corral deshuesadas y hummus
con caldo acidulado de lemongrass, cerrando los ojos.
Disfrutar de un lomo asado de jabalí con sus guarniciones, sin extra de culpa.
Saborear una empanadilla de vieira con corvina acevichada sin que la masa
dé vueltas en tu conciencia.

La libertad, en Rómola, no lleva corsé. Ni sabe a apio.

La libertad es un Brownie con praliné de avellanas que no engorda.
Un yogourt bowl de açai, plátano y frutos rojos, que quita el sentido
(de la responsabilidad). Una tostada de espelta con sobrasada vegana
que si hincha algo, es la paz con uno mismo.

La libertad, aquí, es hipocalórica. No tiene grasas saturadas,
harinas refinadas, azúcar o lactosa.

Ven a llorar. Del gusto. Ven a comer. Con los ojos también.
Ven a llenarte. De emoción.

Ven a Rómola. Ven a probar el sabor de la libertad.

 

Rómola es el resultado de la unión de dos conceptos: el placer de disfrutar y el cuidado de uno mismo. Una propuesta gastronómica de alto nivel sin renunciar a la salud ni a la belleza: las recetas son hipocalóricas (en la carta se detalla el volumen de calorías de cada plato), sin azúcares añadidos, grasas trans ni harinas refinadas. Un concepto de restauración que trasciende a lo gastronómico para jugar con mundos cercanos a la belleza, la moda, la arquitectura o el arte. En definitiva, Rómola es todo lo que se busca en un estilo de vida contemporáneo: 100% placer; 100% salud y belleza.